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América del Norte / Estados Unidos
 
 
TRADICIÓN

Nueva York quiere terminar con los clásicos carruajes de Central Park

PETA y ASPCA alarman sobre las condiciones extremas a las que se exponen los animales durante todo el año. La alternativa: Coches eléctricos.
 
Isla de Manhattan

Isla de Manhattan


Aunque los carruajes de Central Park son una tradición con más de un siglo de antigüedad, muchos neoyorquinos quieren terminar con ella definitivamente, entre ellos el nuevo alcalde de la ciudad, Bill de Blasio: "Vamos a deshacernos de los carruajes y vamos a hacerlo rápido para que dejen de ser parte del paisaje de la ciudad. Son algo inhumano e inapropiado en el año 2014".

Los carruajes de caballos que recorren Central Park son una de las postales más típicas y con más tradición de la ciudad, un paso obligado para muchos turistas. Una actividad que recuerda a las pocas tradiciones o personalidad de una ciudad moderna y joven que no ve ya con buenos ojos el trato 'extremo' de los animales y prefiere cambiar los carruajes por coches eléctricos.

Carruajes en Central Park

Carruajes en Central Park


Asociaciones como PETA y ASPCA, defensoras de los animales destacaron que cuando los carruajes desaparezcan de Nueva York se encargarán de conseguir rescates y recursos para ayudar a los caballos y que encuentren un nuevo hogar.

Según declaraciones a la agencia EFE, uno de los trabajadores habituales de estos carruajes aseguró que por parte de la gobernación de la ciudad nadie ha hablado con ellos y añadió que "la mayoría del recorrido que hacen los caballos es en Central Park y sólo pasean por la carretera para entrar y salir del parque. Además, cuando hace mucho frío -menos de -7 grados centígrados- o mucho calor -más de 32-, no salen a trabajar para que los caballos no paseen bajo condiciones extremas".

Central Park en invierno

Central Park en invierno


Los que apoyan la medida apelan al sufrimiento de los equinos ya que "no es bueno que estos animales transporten carruajes porque llevan cargas demasiado pesadas, respiran gases de escape que les causan problemas respiratorios y se les debilita las piernas al pasear demasiadas horas por aceras duras". Por otra parte, muchos ciudadanos no ven con buenos ojos la medida ya que confían en el control de salud de los caballos -220 animales-, defienden la tradición de los carruajes y llaman la atención sobre los puestos de trabajo que genera la actividad.
Alejandro Iriarte | 27 de Enero de 2014