Buena cocina italiana escondida en Wall Street

por
Diego el 26 de Abril de 2011
El restaurante Fino de Wall Street es uno de esos sitios a los que llegas de casualidad o vas porque conoces dónde está. Situado lo suficientemente lejos de la zona más turística del distrito financiero neoyorkino, así como de la bolsa, es un local con un pequeño acceso en la calle que baja a un sótano, donde se encuentra el restaurante.
Una vez en el restaurante, la decoración clásica nos sitúa en un peculiar local donde prima la atención y se puede comer por un precio bastante adecuado. El enorme queso Parmigiano Reggiano que preside la entrada pronto se trasladará a nuestro plato como uno de los entrantes de la casa, junto a embutidos y encurtidos.
La carta de Fino está dominada por las pastas y las carnes, aunque también disponen de pescado y risottos. Es un italiano un tanto atípico, ya que no sirven pizza. El risotto fruiti de mare estaba más que correcto, con abundancia de pescado y marisco y muy bien preparado.
La atención durante toda la comida es constante, con uno o varios camareros pendientes, aunque luego eso se traduce en la factura, con el 18% de propina añadido obligatoriamente.
Los postres son todos de elaboración casera y a la vista en un carrito de postres que se pasea por el restaurante. Comer con bebida, postre y propina ronda los 40-50 dólares, un precio más que ajustado con la calidad del servicio y la comida.


